martes, febrero 21, 1984

CARTA ABIERTA A MARCELINO CAMACHO

Carta abierta de José Luis

López Bulla a Marcelino Camacho


19/10/1984


Un legendario dirigente obrero alemán tuvo que preguntarse en alguna ocasión, cuando desde los escaños de la derecha en el Bundestag se le ofreció una salva de aplausos, aquello de 'viejo Bebel, ¿qué tontería has dicho?'. De un tiempo a esta parte, Marcelino Camacho viene siendo agredido desde diversos ángulos. Sin embargo, el veterano y estimado sindicalista sigue gozando (como su organización de Comisiones) de un enorme predicamento y prestigio entre los trabajadores. No voy a hacer un planteamiento hagiográfico, sino el que se desprende de los datos. Todo el mundo recordará qué dijo Camacho sobre el Estatuto de los Trabajadores y sobre la política económica y social del Gobierno sobre el paro, los precios, las cotizaciones a la Seguridad Social, la revisión salarial, etcétera.

Pues bien, los datos nos dicen que Camacho ha tenido (y tiene) razón. Y tiene razón precisamente porque su análisis se basa en los hechos concretos. Y los hechos concretos nos dicen que fue un mal planteamiento el Estatuto de los Trabajadores, y los hechos tozudos afirman que se está perdiendo poder adquisitivo, que las previsiones de inflación no se cumplen, que se está desmantelando el carácter público de la Seguridad Social, que se está desdibujando la revisión salarial... En definitiva, que la CEOE está asestando golpes certeros a los planteamientos electorales del PSOE y al discurso de investidura de Felipe González. Veamos, ¿acaso erraba Camacho cuando afirmó -en un momento determinado- que el PSOE y el Gobierno habían renunciado a la creación de los 800.000 empleos? ¿Acaso erraba Camacho cuando alertó del lamentable giro en relación a la OTAN del Gobierno PSOE?

Nos encontramos, por lo que parece, en un momento curioso y un tanto amoral: el que tiene problemas en su casa, le exporta la crisis al otro. Y, así, vemos que los que tienen problemas de autoconvencerse sobre el descomunal incumplimiento gubernamental echan pelotas fuera, dicen que con ellos no va la cosa, y critican a Marcelino Camacho. Pero, bien visto, esta política torpe y miope está dando resultados. Más datos: Comisiones, el sindicato de Camacho ha ganado las elecciones sindicales en Seat y en el Ayuntamiento de Barcelona, en la finca La Almoraima (de Rumasa, qué casualidad), y no sigo para no hacer interminable la lista.

Comisiones hizo unos planteamientos en tomo a la reconversión naval, que ahora han sido analizados con todo rigor tras el abandono de ELA-STV de la mesa de negociaciones... Nosotros avanzamos sindicalmente por varias razones: a) porque nuestra práctica es la más justa; b) porque los demás lo único que hacen es la política-espectáculo sin arraigo de masas, y c) por la furibundez de los ataques contra una organización y un dirigente sindical que dice la verdad. Estamos -por lo que parece- ante un momento de querer romper el espinazo a una organización gloriosa, Comisiones Obreras, pero los intentos son vanos, como lo demuestra la voluntad explícita de los trabajadores en las fábricas, que son la columna vertebral del sindicalismo.

Nadie puede negar que Camacho no haya advertido al Gobierno sobre lo que iba a ocurrir en el plano social, económico e internacional. El veterano dirigente manejaba datos y disponía de una intuición privilegiada cuando publicó sus conocidos trabajos periodísticos sobre La política posible y la política necesaria, primero, y sobre Los aliados posibles y los aliados necesarios, segundo. Y allí alertaba. No le hicieron caso y hoy estamos viendo el deterioro del partido del Gobierno. Pero, tras los resultados de las elecciones autonómicas en Cataluña y en el País Vasco, Carnacho volvió a la carga sugiriendo modificaciones en la política gubernarnental. "Ojo, que os equivocáis", vino a decir.

Entonces, ¿por qué tanta agresividad contra Marcelino Camacho? Porque -por ejemplo- se dice que Marcelino no tiene razón en torno a la puerta que se abre para el despido libre, si luego el presidente de la CEOE viene a confirmar que es verdad, que se abre un portillo a dicho despido libre.

Si no fuera por el sacrilegio de corregir al gran Cervantes, me atrevería a parafrasearlo con aquello de 'están rebuznando en balde el uno y el otro alcalde'".

José Luis López Bulla es secretario general de CC.OO. de Cataluña.

sábado, septiembre 30, 1978

EN 1978

Las centrales sindicales salieron decepcionadas de la reunión


Fernando Abril y los empresarios


El País 29/09/1978


Las representaciones que tuvieron entrada a la jornada de reflexión fueron numerosas, especialmente en lo que se refiere a Gobierno y CEOE, mientras que los dos sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT, mantuvieron un censo de asistentes más moderado.Por parte gubernamental estuvieron presentes, bien por la mañana, o por la tarde, el vicepresidente de Economía, Fernando Abril, y los ministros de Hacienda, Comercio e Industria, señores Fernández Ordóñez, García Díez y Rodríguez Sahagún, respectivamente. Estos estuvieron acompañados por altos directivos de sus departamentos y del secretario de Estado de Coordinación Económica, José Luis Leal.


La CEOE estuvo representada por Carlos Ferrer, a quien acompañaban sus cuatro vicepresidentes y un buen número de expertos y técnicos en materia económica. Dentro de la formación de la CEOE aparecía el presidente de la Cepyme, señor González Cascos, que aunque no está incluida en la CEOE como tal se eligió esta fórmula para que estuviera presente.


Por CCOO asistieron Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius, López Bulla, Tomás Tueros y Antonio Gallifa. Por la UGT estuvieron presentes Nicolás Redondo, Manuel Chaves y Joaquín Almunia.


La postura de las dos centrales, según pudo saber EL PAIS, fue casi de mera presencia, ya que en ningún momento, con , excepción de las palabras finales, intervinieron en profundidad en los temas tratados. La UGT, en opinión de varios asistentes, mantuvo una postura que en ocasiones fue considerada de distante.


La reacción sindical, según de claraciones de los dirigentes de CCOO, y UGT, puede calificarse de cierta decepción. Según Nicolás Sartorius, «el país esperaba algo más que lo que se ha obtenido en esta reunión. o, al menos, se le ha hecho creer que el objetivo de la misma era otra cosa. Lo que nos han contado es lo que ya se conoce por los periódicos», agregó Sarto rius, para quien el documento entregado a patronales y centrales por el Gobierno es parcial e insuficiente.


En expresión gráfica del dirigente de CCOO, «aquí cada uno trata de llevar a los demás al huerto, cuando lo que el país necesita es una concentración parcelaria». Según Nicolás Sartorius «nos en contramos en unos prolegómenos similares a los de los pactos de la Moncloa, pero en esta ocasión de manera más sofisticadan. «Esto no es sino un montaje electoral pre parado por el Gobierno». concluyó Sartorius.


Para Nicolás Redondo, secreta rio general de UGT, el documento no ha satisfecho la curiosidad de las fuerzas afectadas por los resultados que en él se contienen. «El Gobiernó se ha limitado a dar información de los aspectos positivos de los pactos, silenciando el incumplimiento de buena parte de ellos.»


No obstante, para Nicolás Redondo ha resultado positivo, al menos, el hecho de que Abril Martorell expresara la intención gubernamental -tal como de manera indirecta reiterara el vicepresidente en su reunión con los informadores al término de la jornada de reflexión- de «tornar la iniciativa en cuanto a la consecución de unos nuevos acuerdos en la línea de los que ahora concluyen». En este sentido, CCOO se muestra menos impresionada favorablemente, toda vez que, según explicó Nicolás Sartorius, esta central tiene serias reservas en cuanto a dejar la iniciativa en esta materia a un Gobierno de derechas. «La iniciativa debe ser compartida por todas las fuerzas sociales y políticas capaces de suscribir unos acuerdos que aseguren la salida de la crisis.


Asimismo, para CCOO resultó positiva la reunión en cuanto que Abril Martorell se comprometió a resolver en el próximo mes de octubre los aspectos del pacto de la Moncloa que hacen referencia a la empresa pública y a la Seguridad Social. Sobre este último tema, ambos sindicatos coincidieron en mostrar su extrañeza ante la ausencia de la reunión del ministro de Sanidad y Seguridad Social, cuya competencia está incluida en los pactos de los que se trataba de rendir balance.


Por su parte, los empresarios, representados en la reunión por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y CEPYME, aunque esta última no fue invitada tomo tal, salieron-de la reunión más satisfechos, ya que al parecer tenían las ideas más claras sobre el,objetivo de la reunión. Así, Carlos Ferrer manifestóque el ambiente de la reunión había sido franco y positivo y que en estos momentos el Gobierno tenía los suficientes conocimientos sobre lo que empresarios y trabajadores opinaban sobre los desequilibrios. En este sentido, afirmó que la postura de los empresarios era absolutamente clara y que ellos estaban dispuestos a invertir, ya que esa es la labor del empresario. A cambio demandan un nuevo marco de relaciones laborales que debe incorporar lo que en la actualidad se contempla en otros países europeos, como es la movilidad de plantillas. Sobre la reunión se mostró satisfechoya que consideró que era un primer paso que permitía al Gobierno actuar en pro de la consecución de nuevos acuerdos sin tardar demasiado.